Preguntas Frecuentes: Anestesia en Los Niños

Muchos padres se asustan cuando sus pequeños hijos tienen que someterse a alguna intervención en el quirófano, el principal miedo puede estar relacionado con el proceso de anestesia y sus riesgo. La Dra Jomeini (anestesioblasta)  ha publicado en su blog 9 puntos vitales que debes saber respecto de la anestesia en los niños  ya acá dejamos un resumen de ellos para que te tomes este proceso con mayor información y le puedas transmitir tranquilidad y seguridad a tus pequeños.

Este proceso tiene una serie de peculiaridades que son importantes a la hora de anestesiarlo (a los niños): diferencias en su corazón, en sus riñones, en su forma de respirar y en la madurez de sus órganos que los anestesiólogos tienen que conocer para poder dormirlos y, sobre todo, despertarlos.

1.- Mocos No: Cualquier padre/madre de niño menor de 5 años sabe que su hijo es un “porta-velas” durante todo el otoño e invierno (es decir, que de cada fosa nasal le sale una vela de moco que le llega hasta la boca). Esos mocos irritan la vía aérea aumentando el riesgo de espasmo laríngeo al despertar (esto es, un cierre brusco de las cuerdas vocales, que no deja pasar aire al pulmón) y aumentando el riesgo de contraer neumonías en el postoperatorio por paso de esos mocos a los pulmones. Si a eso le asociamos una cirugía irritante de la laringe (como, por ejemplo, una amigdalectomía), el riesgo se multiplica. Por lo tanto, aunque no tenga fiebre…mocos, NO.
2.- Pruebas Complementarias: Los niños no necesitan analítica ni radiografía para entrar en quirófano, a no ser que tengan una enfermedad asociada o hayan sangrado mucho. Generalmente, el 99% de las analíticas preoperatorias en niños menores de 8 años es normal.
3.- Ayuno: El ayuno también es distinto. Los recién nacidos con lactancia materna deben guardar 4 horas de ayuno. Los de lactancia artificial, 6 horas. Se puede tomar agua o zumo de manzana (u otro zumo sin pulpa) hasta 2 horas antes, aunque en los niños más mayores se recomienda que esperen 6 horas. Y no deben tomarse sólidos en las 8 horas anteriores a la cirugía.
4.- Sedantes: Es recomendable administrar un sedante por vía oral o intravenosa de 30 minutos a una hora antes de la cirugía. Calmará los nervios de los niños (y de los padres).
5.- Hablar: Comunicar a un niño que va a ser operado no es fácil. Requiere andar con pies de plomo. Se pueden usar dibujos y explicaciones sencillas, como la de esta página. Y es importante responder a todas sus preguntas. La más frecuente de ellas es “¿Me va a doler?”
6.- ¿Dolor?: No. Para eso, está el anestesista. Generalmente, los niños se duermen por vía inhalatoria. Es decir, se les pone una mascarilla en la cara con un gas anestésico y, una vez dormidos, se les coge una vía intravenosa por la que se administrará la medicación. Se pone analgesia en el intraoperatorio y en los días posteriores para evitar que el niño se despierte con dolor o lo pase mal en el postoperatorio. A pesar de eso, es importante explicarle que, debido a la cirugía, puede estar un poco molesto.
7.- Consulta de preanestesia : Una cosa que me ha llamado la atención es que los padres, en muchas ocasiones, se presentan a la consulta de preanestesia sin su hijo. El otro día, sin ir más lejos, vino una abuela:
– ¿Y el niño?
– Ah. no – contestó – No ha venido. Es que hacía mucho calor.
– Es que, verá usted, el paciente es el niño. ¿Cómo quiere que lo valore si no lo trae?
– Ah, pero no pasa nada. Yo puedo firmar donde sea.
NO. La consulta de preanestesia no es un trámite puro y duro. En ella, el anestesiólogo valora la vía aérea del niño, si puede o no tener dificultades para intubar, cómo está respiratoriamente y el grado de hidratación y nutrición. No el de la abuela, no el de los padres. El paciente es el niño y debe acudir a la consulta.
8.-Presencia de los padres en la inducción anestésica: En algunos países (Inglaterra, Australia…) se permite a los padres estar presentes en la fase de inducción anestésica. Teóricamente, esto sirve para disminuir la ansiedad de separación del niño menor de 6 años. Lo que no tengo claro es que el beneficio sea el mismo para los padres, que, generalmente, se impresionan mucho con la llamada “fase de agitación” de la anestesia inhalatoria. En ella, el niño mueve manos y pies y parece que quiere quitarse la mascarilla. Yo entré en la inducción anestésica del Terro cuando lo durmieron y, aún sabiéndolo, lo pasé fatal. Así que no lo recomiendo a nadie.
9.-Complicaciones: Todo acto quirúrgico, así sea quitar un uñero, tiene sus complicaciones. Unas amígdalas que, desde el punto de vista del otorrino, es una cirugía sencilla, tiene un riesgo alto de laringoespasmo en el despertar y de sangrado en el postoperatorio. Las naúseas y vómitos postanestésicos, a pesar de la prevención, son más frecuentes en los niños que en los adultos (sobre todo, en cirugías de ojos, otorrino y abdominales)No obstante, el riesgo anestésico en el niño ha disminuido mucho en los últimos treinta años. Y a ello contribuye el que los residentes de Anestesia pasen períodos de formación específica en Anestesia Pediátrica, como yo estoy haciendo ahora.


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